Un espacio para hablar, escucharse y encontrar acuerdos.

Cuando hablar entre vosotros ya no sirve para solucionar el problema, quizá necesitéis una forma diferente de hacerlo.

Hay conflictos familiares que se prolongan durante meses o incluso años. Cada persona tiene su propia versión de lo ocurrido, sus necesidades y sus motivos para sentirse herida, enfadada o incomprendida. En estas situaciones, la mediación familiar ofrece un espacio estructurado y neutral para recuperar la comunicación y buscar soluciones.

La mediación es un proceso en el que las personas implicadas pueden exponer sus puntos de vista, escuchar las necesidades de los demás y trabajar en la búsqueda de acuerdos. Mi función no es decidir quién tiene razón ni imponer una solución, sino facilitar la comunicación para que podáis encontrar acuerdos que resulten viables para vosotros.

Comenzaremos conociendo la situación e identificando cuáles son los aspectos concretos que están generando el conflicto. A partir de ahí, estableceremos unas pautas que permitan abordar las cuestiones pendientes de una manera más constructiva e iremos trabajando sobre los diferentes puntos de desacuerdo para buscar alternativas y avanzar hacia acuerdos concretos.

Cuando existan hijos, prestaremos especial atención a aquellas decisiones que puedan afectar a su bienestar y a la organización de su vida cotidiana.

El objetivo será reducir el conflicto y facilitar una forma de relacionaros que permita tomar decisiones incluso cuando sigan existiendo diferencias.

La mediación no pretende que todos penséis igual ni decidir quién gana. Pretende ayudaros a pasar de la confrontación a la búsqueda de soluciones y encontrar una forma de seguir adelante.