Cuanto más necesitas dormir, más difícil puede parecer conseguirlo.

Puede que llegue la noche y estés cansado, pero al meterte en la cama el sueño no aparezca. O quizá consigas dormirte, pero te despiertes varias veces y después te resulte difícil volver a conciliar el sueño. En otros casos, el despertar llega demasiado pronto o, simplemente, tienes la sensación de levantarte sin haber descansado.

Cuando estas dificultades empiezan a repetirse, dormir puede dejar de ser algo automático para convertirse en una preocupación.

Puedes empezar a mirar constantemente el reloj, calcular cuántas horas te quedan para dormir o preocuparte por cómo vas a encontrarte al día siguiente. También es frecuente intentar compensarlo acostándote antes, permaneciendo más tiempo en la cama, haciendo siestas o modificando tus horarios después de una mala noche. Poco a poco, incluso el momento de irse a dormir puede empezar a generar tensión, frustración o miedo a volver a pasar otra noche despierto.

¿Qué podemos trabajar en terapia?

A través del Análisis Funcional de la Conducta, trataremos de comprender qué ocurre alrededor de tus dificultades para dormir y qué factores pueden estar contribuyendo a mantenerlas. A partir de ahí, podemos trabajar para:

  • Identificar los hábitos y comportamientos que pueden estar interfiriendo con el sueño.
  • Regularizar progresivamente los horarios y las rutinas relacionadas con el descanso.
  • Modificar la relación entre la cama y los periodos prolongados de vigilia.
  • Reducir la preocupación anticipatoria por no conseguir dormir.
  • Aprender a responder de otra manera ante una mala noche.
  • Trabajar pensamientos y comportamientos relacionados con la necesidad de controlar el sueño.
  • Reducir estrategias de compensación que puedan estar manteniendo el problema.
  • Manejar la activación, las preocupaciones o el estrés que aparecen al acostarte.
  • Recuperar progresivamente una relación más natural con el descanso.

El objetivo no es aprender a obligarte a dormir. Es conseguir que dormir deje de convertirse cada noche en una tarea que tienes que resolver.

¿Hablamos?

Si sientes que las dificultades para dormir están afectando a tu descanso, a tu día a día o han hecho que la propia hora de acostarte se convierta en una preocupación, podemos valorar juntos qué está ocurriendo y qué factores pueden estar manteniendo el problema.

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