Adolescentes

La adolescencia implica muchos cambios. A veces, encontrar la manera de afrontarlos no resulta sencillo.
Es una etapa en la que empiezan a cambiar muchas cosas al mismo tiempo: la forma de relacionarte con los demás, la importancia que adquiere tu grupo de amigos, las responsabilidades, los estudios, tu relación con tu familia y también la manera en la que empiezas a verte a ti mismo y a tomar tus propias decisiones.
Que aparezcan desacuerdos, inseguridades o momentos difíciles forma parte de crecer. Sin embargo, en ocasiones determinadas dificultades empiezan a generar un malestar importante o a interferir en el día a día del adolescente o de su familia.
Cuando intentar ayudar termina generando más distancia
Cuando un adolescente está atravesando una dificultad, es comprensible que los padres intenten ayudar: preguntar qué ocurre, dar consejos, establecer límites, insistir para que haga determinadas cosas o tratar de evitar que tome decisiones que puedan perjudicarle.
Sin embargo, algunas de estas respuestas pueden terminar generando discusiones, silencios o un distanciamiento cada vez mayor, especialmente cuando se repiten una y otra vez sin conseguir resolver el problema.
Desde el Análisis Funcional de la Conducta, trataremos de comprender qué está ocurriendo, en qué situaciones aparecen las dificultades, cómo responde cada persona y qué factores están haciendo que el problema se mantenga.
Podemos trabajar para:
- Comprender y gestionar mejor emociones como la ansiedad, la tristeza, la frustración o la ira.
- Afrontar dificultades relacionadas con los estudios, la motivación o la organización.
- Mejorar las relaciones sociales y afrontar situaciones de inseguridad o rechazo.
- Trabajar dificultades relacionadas con la autoestima y la imagen personal.
- Aprender a expresar necesidades, opiniones y límites.
- Afrontar situaciones que actualmente se están evitando.
- Mejorar la comunicación y reducir determinados conflictos familiares.
- Favorecer progresivamente la autonomía y la toma de decisiones.
- Ayudar a los padres a comprender qué está ocurriendo y encontrar formas más eficaces de responder ante determinadas situaciones.


No se trata de cambiar su forma de ser ni de conseguir que haga todo lo que los adultos esperan de él. Se trata de comprender qué está ocurriendo y ayudarle a desarrollar recursos para afrontar sus dificultades, relacionarse mejor con su entorno y avanzar hacia una mayor autonomía.
¿Hablamos?
Si notas que tu hijo o hija está atravesando una etapa difícil y no sabéis cómo ayudarle, o eres tú quien siente que necesita un espacio en el que poder hablar y trabajar sobre lo que está ocurriendo, podemos valorar juntos la situación y decidir cuál puede ser la mejor manera de abordarla.
