A veces no es simplemente estar triste. Es sentir que cada cosa requiere un esfuerzo enorme.

Levantarte por la mañana puede costar más de lo habitual. Hacer una tarea sencilla, responder un mensaje o tomar una decisión puede convertirse en algo que vas posponiendo. Las cosas que antes disfrutabas dejan de despertar el mismo interés y, poco a poco, puedes sentirte más desconectado de ti y de los demás.

La depresión puede manifestarse de muchas maneras, tristeza, apatía o sensación de vacío, falta de energía y cansancio, pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas, dificultad para concentrarte o tomar decisiones, alteraciones del sueño o del apetito, irritabilidad, tendencia a aislarte de otras personas…

No siempre resulta evidente desde fuera.

Puedes seguir trabajando, relacionándote y cumpliendo con tus responsabilidades mientras internamente sientes que cada vez te cuesta más hacerlo.

Cuando tu vida empieza a hacerse más pequeña.

Poco a poco, tu vida puede ir perdiendo aquellas experiencias que te aportaban satisfacción, conexión o sentido. Entonces tienes menos oportunidades de sentirte bien y más tiempo para quedarte atrapado en tus propios pensamientos, generándose un círculo del que resulta difícil salir.

Pueden aparecer pensamientos como «no puedo», «no voy a conseguirlo» o «¿para qué voy a intentarlo?». Incluso puedes terminar culpándote por no tener la energía o las ganas que tenías antes.

La depresión no es falta de voluntad ni una cuestión de esforzarse más.

¿Qué podemos trabajar en terapia?

A través del Análisis Funcional de la Conducta, trataremos de comprender qué está ocurriendo en tu vida, qué factores pueden estar contribuyendo a tu malestar y qué está haciendo que determinadas dificultades se mantengan.

A partir de ahí, podremos trabajar progresivamente para:

  • Recuperar poco a poco actividades importantes para ti.
  • Volver a relacionarte con otras personas sin sentir que tienes que forzarte.
  • Recuperar rutinas que favorezcan tu bienestar.
  • Afrontar la apatía, el bloqueo y la falta de motivación.
  • Trabajar pensamientos negativos que se repiten constantemente.
  • Reducir el aislamiento y recuperar la conexión con tu entorno.
  • Volver a tomar decisiones y avanzar hacia objetivos que tengan sentido para ti.
  • Comprender mejor lo que sientes y aprender nuevas formas de afrontarlo.

No se trata de obligarte a estar bien. Se trata de empezar a recuperar, paso a paso, aquellas partes de tu vida que han ido desapareciendo.

¿Hablamos?

Si sientes que la apatía, el desánimo o la falta de energía están haciendo que tu vida se vaya reduciendo poco a poco, podemos valorar juntos qué está ocurriendo y cómo empezar a recuperar aquello que es importante para ti.