Hay momentos en los que la vida cambia de repente y no sabes muy bien cómo volver a colocar las piezas.

A veces ocurre después de perder a alguien importante. Otras, tras una ruptura, una enfermedad, un cambio familiar, un problema laboral o el final de una etapa que durante mucho tiempo había formado parte de tu vida.

Puedes sentir tristeza, rabia, culpa, vacío o desconcierto. Tal vez necesites aislarte, evites determinados lugares o conversaciones, o haya fechas y momentos en los que el malestar aparezca con especial intensidad. Incluso puede ocurrir algo que genere todavía más confusión: que no estés sintiendo lo que crees que deberías sentir.

No existe una única manera correcta de afrontar una pérdida ni un tiempo determinado en el que deberías haberla superado.

El dolor forma parte del proceso. El objetivo no es hacer que desaparezca cuanto antes ni conseguir que olvides lo ocurrido.

Sin embargo, en ocasiones el impacto de lo sucedido es tan grande que resulta difícil volver a funcionar como antes. Puedes dejar de hacer cosas importantes para ti, alejarte de las personas que te rodean, perder tus rutinas o sentir que toda tu vida empieza a girar alrededor de aquello que has perdido.

¿Qué podemos trabajar en terapia?

A través del Análisis Funcional de la Conducta, trataremos de comprender cómo está afectando lo ocurrido a tu vida, qué estás haciendo para afrontar la situación y qué estrategias pueden estar ayudándote o, por el contrario, haciendo que resulte todavía más difícil avanzar.

A partir de ahí, iremos trabajando progresivamente para ayudarte a:

  • Sensación de vacío o de que falta algo constantemente.
  • Dificultad para aceptar que lo ocurrido es real.
  • Cansancio físico y mental o falta de energía.
  • Problemas para dormir o cambios en el apetito.
  • Dificultades para concentrarte o tomar decisiones.
  • Necesidad de aislarte de los demás.
  • Evitación de lugares, conversaciones o situaciones relacionadas con lo ocurrido.
  • Malestar especialmente intenso en determinadas fechas, lugares o momentos.
  • Sentimientos de culpa por lo que hiciste, por lo que no hiciste o incluso por empezar a encontrarte mejor.
  • También puede ocurrir algo que genere todavía más confusión: que no estés sintiendo lo que crees que deberías sentir.

No se trata de olvidar, de pasar página ni de dejar atrás a quien o aquello que has perdido. Se trata de integrar lo ocurrido en tu vida y, poco a poco, volver a construir una vida en la que también haya espacio para ti y para todo aquello que todavía está por venir.

¿Hablamos?

Si sientes que una pérdida o un cambio importante ha alterado tu vida y te está resultando difícil encontrar la manera de seguir adelante, podemos valorar juntos cómo te está afectando y qué necesitas para empezar a recuperar estabilidad.