Hay experiencias que terminan cuando ocurren. Pero algunas siguen presentes mucho tiempo después.

Puede tratarse de un accidente, una agresión, una situación de violencia, una experiencia sexual no deseada, una enfermedad, una pérdida o cualquier acontecimiento que haya supuesto una amenaza, un impacto emocional profundo o una ruptura importante con la vida que conocías.

Quizá piensas que ya debería haber pasado. Sin embargo, determinadas situaciones, lugares, recuerdos o conversaciones pueden hacer que vuelvas a sentirte como si aquello estuviera ocurriendo otra vez.

El trauma puede manifestarse a través de recuerdos o imágenes que aparecen de forma inesperada, pesadillas, dificultad para dormir, sobresaltos o una sensación de estar permanentemente alerta. También puedes empezar a evitar lugares, personas o situaciones relacionadas con lo ocurrido.

En otras ocasiones aparece de una manera menos evidente: irritabilidad, bloqueo o desconexión, sentimientos de culpa o vergüenza, dificultad para confiar en otras personas o cambios en la manera en la que te relacionas contigo mismo y con los demás.

Cuando el pasado sigue influyendo en tu presente.

Después de una experiencia traumática es comprensible intentar evitar todo aquello que nos recuerde lo ocurrido. El problema aparece cuando esa evitación empieza a ocupar cada vez más espacio.

Dejas de ir a determinados lugares, evitas hablar de lo sucedido, cambias tus rutinas o intentas controlar constantemente aquello que podría hacerte sentir mal.

Estas estrategias pueden ayudarte a sentirte más seguro en un primer momento. Pero también pueden impedir que recuperes progresivamente la libertad que tenías antes.

No se trata de olvidar lo ocurrido. Se trata de que lo ocurrido deje de controlar tu presente.

¿Qué podemos trabajar en terapia?

El abordaje dependerá de tus necesidades y de las características de lo que hayas vivido. A través del Análisis Funcional de la Conducta, trataremos de comprender cómo está afectando actualmente esa experiencia a tu forma de pensar, sentir y actuar. Podemos trabajar para:

  • Comprender tus respuestas ante lo ocurrido.
  • Identificar situaciones que actualmente desencadenan malestar.
  • Reducir patrones de evitación que están limitando tu vida.
  • Afrontar progresivamente situaciones que actualmente resultan difíciles.
  • Trabajar sentimientos de culpa, miedo o vergüenza.
  • Recuperar seguridad y autonomía.
  • Mejorar tus relaciones y tu vida cotidiana.
  • Recuperar actividades que has dejado de hacer.

No tienes que enfrentarte a todo de golpe. El proceso debe adaptarse a ti, respetando tu ritmo y trabajando de forma progresiva para que puedas recuperar espacio y libertad en tu vida

¿Hablamos?

Si sientes que algo que ocurrió en el pasado continúa condicionando cómo vives tu presente, podemos valorar juntos qué está ocurriendo y trabajar de forma progresiva para que esa experiencia deje de ocupar tanto espacio en tu vida.

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