Adicción a la Pornografía

Puede que hayas intentado dejarlo más de una vez. Y quizá cada vez te has prometido que sería la última.
El consumo de pornografía puede empezar como algo ocasional y terminar convirtiéndose en una conducta que aparece de manera automática ante determinadas situaciones.
Puede que recurras a ella cuando estás aburrido, solo, estresado, preocupado o simplemente necesitas desconectar durante un rato.
Después puedes sentir alivio, pero también culpa, frustración o la sensación de haber vuelto a hacer algo que no querías hacer.
Cuando el consumo de pornografía se vuelve excesivo pueden aparecer dificultad para controlar el consumo, intentos repetidos de reducirlo o dejarlo, un uso cada vez más frecuente o prolongado, o recurrir a la pornografía de forma automática ante determinadas emociones. También puede implicar pérdida de tiempo que afecta a otras áreas de la vida, interferencia en las relaciones de pareja o sexuales, ocultación del consumo, sentimientos de culpa o malestar posteriores, o utilizar la pornografía como forma de escapar de determinadas situaciones o emociones.
La cuestión no es simplemente cuánta pornografía consumes.
En muchas ocasiones, el consumo no aparece de forma aislada. Puede estar relacionado con soledad, ansiedad, aburrimiento, estrés, dificultades emocionales o determinados hábitos que se han ido consolidando con el tiempo.
Comprender qué ocurre antes y después de consumir puede ser mucho más útil que limitarse a intentar ejercer fuerza de voluntad.
¿Qué podemos trabajar en terapia?
Desde el Análisis Funcional de la Conducta, trataremos de comprender qué situaciones desencadenan el consumo, qué función está cumpliendo para ti y qué está haciendo que se mantenga.
Podemos trabajar para:
- Identificar los momentos y situaciones de mayor riesgo.
- Comprender qué necesidades estás intentando cubrir mediante el consumo.
- Desarrollar alternativas ante aburrimiento, soledad, ansiedad o estrés.
- Romper patrones automáticos de consumo.
- Recuperar actividades y relaciones importantes.
- Mejorar tu relación con la sexualidad.
- Reducir la culpa y comprender mejor tu propio comportamiento.
- Recuperar la sensación de control sobre tus decisiones.

El objetivo no es juzgarte ni convertir la sexualidad en un problema. Es ayudarte a recuperar la capacidad de decidir qué quieres hacer y qué lugar quieres que ocupe la pornografía en tu vida.
¿Hablamos?
Si sientes que el consumo de pornografía está empezando a ocupar un lugar que no quieres en tu vida, podemos valorar juntos qué está ocurriendo y cómo empezar a recuperar el control.
